Sin duda merece la pena dedicar un artículo al que consideramos como una de las herramientas clave, indispensables para poder pintar con acuarela, el papel.
Nada tiene que ver con el que estamos acostumbrados a manejar, ya que requiere de unas propiedades para poder adaptarse a la acuarela y conseguir todo tipo de efectos. Debe ser consistente como para soportar el baño de agua al que estará continuamente sometido, pero con la impermeabilidad suficiente como para evitar que los pigmentos no se puedan retirar.
El ingrediente principal que conforma este papel para acuarela es el algodón puro y libre de ácido, que evitará que con el paso amarillento cambie el tipo de reacción con los pigmentos o la superficie adquiera tonos amarillentos.
La textura depende del tipo de obra que vayamos a realizar y, por supuesto, del criterio del artista. Podemos encontrar desde superficies lisas y satinadas a modelos con alguna rugosidad.
Según su grosor, podremos decantarnos entre papel fino (hasta 200 g/m), medio (hasta 350 g/m) o grueso (hasta 600 g/m), pudiendo ser algunos de confección manual.
Por último, el tamaño podrá venir definido en base a estándares del fabricante o podremos solicitarlos con tamaños personalizados en base a nuestras necesidades.
Existen modelos de papel para acuarela menos extendidos pero que también merece la pena conocer, como es el papel encolado al cartón, que ayudará a que el papel no se cuartee con la humedad. Sea cual fuere el tipo de papel escogido, será de vital importancia el contar con una herramienta que nos mantenga el papel tensado mientras apliquemos la acuarela (como si de la superficie de un tambor se tratase).
¿Qué pincel elijo?
Si el papel era una herramienta indispensable, el pincel no será menos, ya que será quién nos facilitará la aplicación de la pintura en la superficie.
Existe una gran variedad de formas y tamaños, así como algunos modelos definidos para determinadas técnicas con pelo natural. Podemos encontrarlos con formas planas, redondas o mixtas, y cuyo grosor varía desde 0 a 24 (siendo el primero para realizar detalles y el último del grosor del dedo pulgar).
Así, como sucede como con el papel y resto de elementos como la propia acuarela, dar con la combinación perfecta no será sino un reto que solo la experiencia y el ensayo-error nos irá aportando.

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